Habría que…

Un álbum ilustrado sobre el poder de la observación y la reflexión

Portada del libro "Habría que..." de Thierry Lenain y Olivier Tallec, editado por Kókinos.

Todo comienza con un niño que está sentado, dice, en su isla. No sabemos qué isla es esta hasta el final, pero el ilustrador nos da una pista: nos la muestra con un estampado de flores en el que predomina el color rojo, y este color nos va a acompañar en casi todas las páginas.


Desde su isla, el niño mira el mundo y ve lo que inevitablemente ve cualquiera que mire: ve guerras, hambre, miseria, abusos de poder, mares y bosques avasallados, dolor…
Y a cada mirada le corresponde una idea, con cada problema ve también una solución. Son soluciones sencillas, aportadas desde la lógica limpia y clara de un niño, en tono poético, inocente y a veces hasta indignado.
Y las ilustraciones acompañan este tono: pinceladas fuertes de color y textura para los problemas, una línea sencilla pero muy expresiva sobre fondo blanco para el niño y su mirada.


Y así se van armando las páginas que nos van conduciendo hasta el final sorprendente que le da sentido a todo. Es entonces cuando descubrimos que el niño abandona su papel de observador y testigo y da un paso al frente. Toma una decisión. Cuál será la consecuencia de esta decisión, no lo sabemos.


Habría que… es un álbum ilustrado de esos que, al abrirlos, se convierten en un tesoro.
Merece la pena recrearse en cada detalle de cada centímetro de página, dejarse llevar por el ritmo que marcan la composición del texto y las imágenes. Cada página es una oportunidad para reflexionar porque en cada página hay un trozo estropeado del mundo y un remiendo.


Y cuando lleguemos al final todavía podemos seguir saboreando un rato más el poso de lo que acabamos de ver. Podemos jugar a imaginar qué hay detrás de ese final. Quizás un día, este pequeño protagonista coja años y fuerzas y diga, como en la canción de Silvio:

“si capturo al culpable de tanto desastre lo va a lamentar…”

Habría que…

Thierry Lenain escribe.

Olivier Tallec ilustra.

Editado por Kókinos

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